
En Data Urbana viajamos hacia los orígenes de la ciudad.
No es solo un pintoresco paseo empedrado con bares y murales: el Circuito El Mensú es un viaje en el tiempo que revive los orígenes de Posadas y la dura realidad de los mensúes, aquellos trabajadores de los yerbales misioneros. Este recorrido de 600 metros, que desemboca en el antiguo puerto, es una ventana a la vida de la ciudad de antaño, donde el río Paraná era testigo del ir y venir de barcos, sueños y luchas.
Puntos imperdibles del Circuito
Inaugurado en 1959, este emblemático almacén de madera fue más que una tienda: fue comedor barrial, punto de encuentro y refugio de mensúes que compartían tragos de ginebra después de largas jornadas. Hoy, conserva su esencia como el mercado del barrio, con sus estantes repletos de productos tradicionales.
Construido en 1922, este local fue epicentro de la vida social del barrio. Su dueño, José “el Turco” Omar, contrataba mensúes para los yerbales, pero también organizaba bailes y fiestas. Un lugar donde se mezclaban el trabajo, el comercio y la resistencia cultural.
Este gran mercado, propiedad de un inmigrante turco, también funcionó como escuela. Su arquitectura ladrillera y utilitaria refleja el comercio diverso de la época, donde se vendía desde alimentos hasta herramientas.
Localizado en el segundo tramo de la costanera, a metros de la rotonda de la Bajada Vieja. Se trata de una imponente estructura de acero inoxidable, con 17 metros de alto y 6 toneladas de peso, de cara la ciudad de Posadas y de fondo el río Paraná. Realizado por el artista misionero Gerónimo Rodríguez
¿Por qué recorrerlo?
El Circuito El Mensú no es solo historia: es cultura viva, música (como la canción de Ramón Ayala y Vicente Cidade), arquitectura y memoria. Un homenaje a los que construyeron Misiones con sudor y sueños. Vení a caminar por las huellas del mensú y descubrí el alma de Posadas.
